El Texto de Textos nos revela en Zacarías 10:6, “Será como si nunca los hubiera rechazado, porque yo soy el Señor su Creador, y les responderé”.

Mucho se habla al respecto de la oración como una forma de acercarnos más al Creador, lo que no quiere decir que sea un acto aislado más sí que lo podemos y debemos realizar incluso mientras estamos haciendo nuestras actividades cotidianas logrando con ello no solo hablarle al Creador sino el llevar nuestras peticiones y oraciones a la acción. Meditación que no desdice de aquellos que usan otro tipo de hábitos, pero que si nos debe vincular con lo más intimo de nuestro ser.

Tampoco podemos desdecir de aquellos que usan la oración o plegaria como un espacio para pedirle al Creador supla sus necesidades, sin embargo la Biblia es clara al recordarnos que antes que pensemos al respecto de algo, Él ya tiene claro lo que vamos a solicitarle. Así que en esa búsqueda de lograr una mayor unidad con Él para llenar ese vacío existencial que nos sofoca, asumamos la disciplina cotidiana de orar sin cesar por todo y por todos, pero sobre todo para agradecerle.

Seguramente dicho reencuentro con nosotros mismos y luego con Él nos permitirá ascender así sea en la orbe de nuestra imaginación, ya no desde una mirada egocéntrica que pretende solo obtengamos la satisfacción de nuestros deseos, sino que nos propondremos incluso rezos que manifiesten nuestra voluntad de coexistir en armonía con nuestros próximos, esos que quizá podamos hacer felices también con nuestra escucha, palabras de apoyo o simplemente con no aspirar sino que les acontezcan circunstancias en pro de sus crecimiento como personas.

Por lo tanto la oraccion, es un instante permanente en el cual no solo reposamos para enfocarnos en el Creador sino que además es un espacio en donde nos satisfacemos de saber que Él suple todas nuestras necesidades diarias algunas de las cuales incluso simplemente son superfluas. Se trata en todo caso de saber que cuando estamos conectados a Él a través de su Palabra y gracias a la oración y la guía del Espíritu Santo todas las respuestas que en ocasiones le pedimos, se cubren de su claridad.

Lo contradictorio es que algunos rezos históricamente nos han generado simplemente confusiones que nos hacen mantenernos en creencias de ser lo que no somos, ni nunca seremos y debido a dichos engaños es que vivimos alejados de la oración e inscritos en entornos en donde buscamos solo cosas finitas, mientras que lo infinito de Él aun manifestándose a diario le queremos prescribir al mundo de lo oculto.

El Texto de Textos nos revela en Colosenses 1:10, “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento del Creador”.

Oremos para que lo exterior y lo interior nos acerquen más con nuestra espiritualidad.