Cuando se nos invita a ser consecuentes se nos esta pidiendo que hablemos, pensemos y actuemos de tal forma que propendamos por el bienestar general.

Una perla cotidiana nos denota que “aunque somos de carne y de hueso, a veces la vida nos obliga a suponernos de hierro”.

Cuentan que el predicador le decía a su comunidad: – si leemos las palabras sagradas que hemos leído o predicamos, entonces estamos obligados a vivir y actuar conforme a estas.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:2, “no se amolden al mundo actual sino sean transformados”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!