El Texto de Textos nos revela en Joel 3:14, “Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. 15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor”.

Un algoritmo es una secuencia de instrucciones a través del cual se solucionan ciertos problemas, por lo cual hay quienes aducen desde esa analogía que nuestras letras hebreas originales cual números contienen gracias a un orden una especie de luces que iluminan nuestros seres para poder incluso encontrarle sentido a nuestras coexistencias por lo cual Kaf , כ o ך, o Caph que según los fenicios dio origen a la letra kappa, Κ, κ del alfabeto griego y de su equivalente en el alfabeto cirílico puede significar una especie de mano que en su palma explica el final de nuestras pruebas y la aceptación de nuestra esencia.

Y es que desde su simbología dicha figura jeroglífica de la letra kaf contiene para otros una especie de recipiente en el que se puede observar la posición de la mano formando una cavidad aspirando retener algo. Lo que hace que quienes en ello creen desde la lectura de la gematria aseguren que en dicho signo se nos proyecta un lugar donde se reciben las bendiciones y donde reposa el fuego divino que simboliza otra letra: iod.

No es gratuito que coloquemos las palmas hacia el cielo orando a la espera de recibir las manifestaciones del Creador, la cuales serán tan palpables si estamos con nuestras manos abiertas prestos a asimilarles. Más cuando estamos con nuestros puños cerrados incluso para pelear no solo no recibimos, sino que tampoco damos. Desde esa posibilidad el estar abiertos arroja como resultado y consecuencia el recibir los frutos de nuestros esfuerzo lo que pone de manifiesto la capacidad que tenemos de dar y de ser útiles.

Quienes estudian a fondo la combinación de estas letras originales dicen además que la palabra kabod significa, en su primera acepción, “dar peso”, por lo que, según una exégesis tradicional, se puede interpretar que cuando glorificamos a nuestro Creador estamos dándole peso o sea integrándonos a su Espíritu, permitiéndonos cohabitar con Él en ese lugar santifico interior que de alguna manera nos conecta a través de nuestras oraciones.

Hay tantas cosas que podemos obtener gracias a las reflexiones que parten de las luces que nos dan estas letras y las palabras que de allí se desprenden que términos como keilah, en donde algunos leen como destrucción, podrían ser más bien invitaciones para que destruyamos nuestros egoísmos y toda esa amalgama de sentimientos adversos que nos impiden dar y nos invitan solo a recibir. La tarea entonces implica el no dejarnos confundir por algunas palabras y sus sentidos y contrasentidos que dependen no solo de sonoridades y significantes sino de nuestras interpretaciones sesgadas y sus contradicciones.

 

El Texto de Textos nos revela en Lucas 4:18, “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor.”

Oremos para que nuestras confusas palabras sean ordenadas por la palabra del Creador.