El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 18:9, “cuando entres a la tierra que Jehová tu Creador te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. 10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos”.

A diario intercambiamos información, la cual al no ordenar coherentemente se convierte en desinformación, que a su vez nos desorienta. Desorden que nos genera especulaciones que nos desvían del verdadero propósito y sentido de vida que nos proyecta el Creador a través de su Palabra. Libre albedrio que sin su guía nos lleva a una dimensión simbólica en donde confundimos inconscientemente lo nocivo y hasta contrario a dichos propósitos con nuestras visiones de vida.

No perdamos de vista que cada uno de esos intercambios moleculares nos lleva a descubrir en los diferentes niveles en que coexistimos aspectos que deben reorientar nuestras búsquedas, las cuales al estar separadas de los destellos y manifestaciones del Creador solo logran que esa misma caótica información nos llame la atención hasta que con nuestras manos, corazones y mentes abiertas a vincularnos a Él a través de nuestros próximos nos propongamos reintegrarnos.

Así es como esa información disfrazada de letras, sonidos, imágenes o sea todo un pictograma que nos proyecta una realidad la cual asociamos como nuestra única razón nos intenta dar explicaciones al respecto de dichas interacciones que aunque deberían aproximarnos más y más a la luz del Creador, terminan debido a nuestra pecaminosa voluntad separándonos más de Él al confundirnos en medio de otro tipo de destellos.

La información esta allí y podemos aclarar conscientemente nuestras mentes y seres para armonizarnos con ese fluir universal gracias a ella y así en vez de seguir retroalimentando históricamente nuestros egos con todos esos desconocimientos y especulaciones que al estar desvinculados al Árbol dela Vida, simplemente no nutren nuestros seres integral y holísticamente cuando estamos llamados es a recobrar nuestro estado natural de sus hijos.

El Texto de Textos es claro en reiterarnos que frente a las desinformaciones y conflictos que se nos presentan a diario la idea es aprender a ordenar y coordinar esa información para asumir pensamientos, actitudes y palabras acordes a los mandatos divinos. Y aunque hay seres que seguirán prefiriendo sembrar el caos o desinformación y coexistir en ese maremagno de desconocimientos, nuestro deber es compartir con nuestros entornos la mejor información con la que contamos: esa que implica bien estar.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 5:44, “pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.

Oremos para que todas nuestros conocimientos nos orienten hacia el Creador.