El Texto de Textos nos revela en Daniel 1:11, “entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12 Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. 13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas”.

Todo nos retroalimenta tanto en lo físico, lo mental como lo espiritual ya que hacemos parte integral de una creación, siendo indispensable que nos concienticemos de lo que realmente nos nutre, convirtiéndose así ello en parte de nuestro ser, por lo que desde esa perspectiva la Biblia nos ofrece sabias recomendaciones. Incluso a ley Judía profundiza al respecto de alimentos permitidos y preparados, kosher, teniendo en cuenta algunas características de los animales permitidos, algunos mamíferos y herbívoros, principalmente.

 

El libro de números enumera por ello veinticuatro especies prohibidas de aves, y el Talmud complementa estas recomendaciones explicándonos los efectos de consumir aves de rapiña. Tradición que para nosotros como creyentes debe incluir las palabras, pensamientos e incluso inter relaciones con las cuales nutrimos nuestro ser de forma holística y que en algunos casos se convierten en las principales causas de algunas de nuestras enfermedades.

La visión kosher que poco tiene que ver con culturas como la vegetariana pero que si nos invita a buscar productos que alienten nuestra salud, explica la importancia de consumir peces con aletas y escamas. Y los peligros que ofrecen los crustáceos, que aunque hoy han sido convertidos en manjares por algunos chef generan algunos efectos nocivos en nuestra salud que a veces no son instantáneos pero que si van afectándonos a nosotros y las nuevas generaciones.

Temas como la diabetes, la obesidad y hasta la hipertensión que se legan en la genética de las nuevas generaciones podrían ser menguados si asumiéramos las recomendaciones saludables que nos hacen muchos nutricionistas y médicos, que aunque no llegan al estricto sentido de la cultura Judia kosher y la observancia de la cashrut que implica ser cuidadosos incluso con los vegetales o frutas para que estos no contengan algunos insectos prohibidos, si nos dan buenas pautas de alimentación. No es gratuito que existan pautas y métodos específicos para revisar adecuadamente lo que ingerimos

La Biblia contiene recomendaciones de nuestro hacedor que nos conoce perfectamente y que busca beneficios prácticos para que nuestra integralidad no se afecte por algunos alimentos que contienen insumos negativos, no solo para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo sino de todo nuestro ser, ya que somos un conjunto. De allí la importancia de conocernos para saber qué nos nutre y cómo hacerlo adecuada, sana e higiénicamente, vinculándonos con lo mejor de la Creación en pro del crecimiento integral y holístico de un cuerpo considerado como el templo de nuestro Espíritu que se integra con nuestra alma.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 10:31, “en conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria del Creador”.

Oremos para que todo lo que nos retroalimente nutra nuestro ser de forma integral.