No hay energías buenas o malas se dice, ya que todo depende del uso que les damos a estas, como a nuestras vidas.

Una perla cotidiana afirma que “vivir en armonía implica no dejar que nadie nos quiera menos de lo que nos debemos querer nosotros”.

Cuentan que más que cuidarnos de las denominadas malas energías, debemos tratar de celebrar nuestra frecuencia vibratoria amorosa de tal forma, que hasta nuestro alrededor se transforme.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 8:36, “¿de que sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?”

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!