Estamos inscritos en cientos de interacciones permanentes de las cuales no somos conscientes siendo necesario por lo menos disfrutar de aquellas que mínimamente percibimos.

Una perla cotidiana nos invita a “ir a nuestro ritmo en vez de seguir el de los relojes ajenos”.

Cuentan que cuando le preguntaron al coach en qué enfatizaba más sus enseñanzas este replicó: – en que todos cambiamos continuamente, por ello nadie es el mismo de ayer.

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicenses 5:13, “tened paz entre vosotros”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!