El Texto de Textos nos revela en Jeremías 17:1, “el pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares, mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus imágenes de Asera, que están junto a los árboles frondosos y en los collados altos”.

El concepto de confiar tiene relación al de actuar con fe, esa que nos denota que estamos en las manos del Creador y si nos permitiéramos que nos guiará su Palabra y mandatos cada aprendizaje necesario, lo atenderíamos para nuestro crecimiento integral y holístico en donde incluso los tropiezos, como producto de nuestra ceguera y testarudez milenaria nos aportarían para dejar de enfocarnos tanto en nuestras ignorancias y desconocimientos.

Dicha emuná que se diferencia de nuestra Fe convencional se fortalece mediante la oración pero también con la práctica, en donde las dificultades que nos presenta la vida son una posibilidad para estar cada vez más conscientes de nuestra necesidad de su constante presencia en nuestras vidas, siendo estos desafíos catalizadores para acercarnos más a nuestro Creador. La confianza de la que tanto se nos habla tiene que ver entre otras cosas con la tranquilidad de saber no solo que nos Él creó, sino que sabe lo que necesitamos y nos guía si se lo permitimos, sin embargo mientras sigamos enfocando nuestro inconsciente voluntario hacia otra dirección, le quedará a Él complejo dicha labor de reorientarnos.

Por lo tanto y gracias a esa emuná podemos sentarnos calmadamente a dejar que Él a través de los destellos de su Palabra nos muestre el camino correcto a seguir y nos aporte los insumos necesarios para esos crecimientos integrales de los cuales podemos degustar gracias a que entendemos que todo lo que nos acontece cumple con ese propósito de acercarnos a Él y de adaptarnos a los entornos que Él nos ofrece para nuestro crecimiento.

Orando a diario podemos fortalecer nuestros pensamientos para que todo tenga una razón de ser y para que lo que incluso descalificamos como adverso nos permita al final de dicha prueba agradecer por el crecimiento asimilado. Todo es cuestión de tomarnos el tiempo necesario para organizar nuestros pensamientos y entender que hay un propósito detrás de todo lo que nos sucede, si nos permitimos vivir para el Creador, por lo que se trata de intentar que cada nueva reflexión nos ayude a ver con más claridad.

Así que cada circunstancia es una oportunidad para confiar y reconocer que el Creador guía nuestras existencias, siendo necesario que ajustemos nuestros deseos e incluso nuestra personalidad para que Él pueda actuar a través de su Santo Espíritu, logrando que sus mandatos y preceptos sean percibidos en nuestro ser interior con un nuevo significado en donde esa fe ciega hacia nuestro Creador se fortalezca.

El Texto de Textos nos revela en Santiago 1:6, “pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento”.

Oremos para depositar nuestra confianza solo en el Creador.