El Texto de Textos nos revela en Génesis 1:20, “dijo el Creador: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó el Eterno los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio el Creador que era bueno. 22 Y el Creador los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra”.

La pesca parece ser todo un arte y por ello ha estado llena de visiones de misticismo tanto que en algunas culturas se vincula a conceptos de abundancia, probablemente por ello Jesucristo invito a sus discípulos a convertirlos en pescadores de hombres en medio de un mar que con sus olas mundanas reproduce la inestabilidad e incertidumbre que nos sofoca y que requiere simplemente de la confianza en nuestro Creador, la Fe en su Palabra y la esperanza en sus promesas.

Cuando pescamos agarramos, atrapamos y hasta nos retroalimentamos de aquello que se esta extrayendo, por lo tanto es quizá esa invitación a pescar desde una perspectiva individual una de las grandes tareas a realizar para sacar a todos esos seres sumergidos en el pecado de dichos estadios de separación con el Creador para que así se retroalimenten ahora de su Palabra y a través de ella todos nademos en ríos de agua viva.

El agua nos compone, tanto que quienes creen en temas de zodiaco hablan por ejemplo que los signos del agua, los cuales según dichas creencias caracterizan a las personas que nacieron bajo esos regentes, lo que les hace excepcionalmente emocionales y ultra sensibles, postura que nos dicta a nuestro criterio que de la única forma que podemos lograr un equilibrio en todos los campos, niveles o dimensiones de vida, es al estar cerca de Jesucristo dejándonos atrapar por sus redes, esas tejidas con su amor y misericordia.

Él es la fuente a través de la cual no volveremos a tener sed, lo que también implica que debemos compartir con nuestros próximos tanto los espacios en los que cohabitamos como las enseñanzas que Él nos legó. Lo curioso es que al seguir contaminando nuestras aguas y ríos, como el aire y sobre todo nuestros cuerpos, mentes y almas especialmente con las desinformaciones que solo reproducen sentimientos adversos, obviamos el camino.

La idea central desde la que se pretenden transformaciones gracias a los aportes que se puedan encontrar en la Palabra del Creador, al beber de ella, es la de saber que hacemos parte integral de un todo en donde quienes piensan que planetas como Marte o Júpiter, les afectan directamente, deben comprender que aunque todo nos integra dichos mitos que sofocan nuestras milenarias creencias al punto de confundirnos, solo logran alejarnos dela fuente de vida y todo lo que Jesucristo y el Espíritu Santo nos ofrecen.

El Texto de Textos nos revela Mateo 12:40, “porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”.

Oremos para que el agua de vida alimente nuestros seres.