El Texto de Textos nos revela en Isaías 47:13, “te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. 14 He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten”.

Si aceptamos que el Creador es Luz: vida, todo lo que reproducen sus destellos llámese galaxias, estrellas, nebulosas, constelaciones, planetas, satélites, cometas, asteroides o cualquier molécula por imperceptible que nos parezca contiene esa su esencia. Energía que a su vez moviliza toda la creación, por lo tanto, aun en la oscuridad de nuestras visiones alejadas de Él interactuamos con cada uno de esos fragmentos con los cuales intercambiamos información en todos los niveles hasta que nos reintegrarnos conscientemente a esa su esencia.

Lo que implica que, tanto lo que logran auscultar los astrónomos o incluso los conocimientos de los astrólogos con sus especulaciones al respecto de esos destellos, solo nos ilustran de la influencia de ese Ser particularmente en nosotros y la necesidad de percibirnos como parte de y no aparte hasta de nosotros mismos. Así es como cada una de nuestras relaciones tanto en lo micro individual como en lo macro, que va más allá de lo social deben llevarnos a fluir con ese universo infinito y eterno al que ni siquiera logramos imaginarnos.

Así que ocuparnos de estas señales es mucho más que asumir si tendremos suerte o no como lo proyectan algunos a través de horóscopos en donde el futuro nos debe llevar más bien a buscar sus bendiciones al sabernos en Él, iluminando así nuestros pensamientos, palabras y actos de forma correcta, coherente y consecuente gracias a sus mandatos y preceptos, los mismos que nos motivan a acercarnos y vincularnos con nosotros, los otros y la creación conforme a esos propósitos lumínicos celestiales.

Cada intercambio de dicha información que en lo físico reconocemos como masas celulares nos ofrece las posibilidades de vivir, lo que implica que es preciso buscar dicha armonía consciente con cada una de esas partículas, que en todos sus niveles o dimensiones nos permiten ser parte de un universo del que conocemos muy poco, pero en el que debemos reconocernos a través de Él y su Luz para darle sentido a nuestras vivencias.

Todo nos aporta y nos da señales al respecto de percibir la vida como un don inmerecido que sin embargo no logramos valorar por vivir confundidos en medio de nuestras oscuridades, esas que nos impiden alcanzar la claridad necesaria para atender esos destellos del Creador y a través de estos aceptarnos como sus hijos: seres únicos que estamos llamados a complementarnos con todo y en todo, teniendo en cuenta que somos Luz es decir vida y esta solo se da a través del Creador, por lo que el seguir en tinieblas solo denota su ausencia y por ello nuestra oscuridad ,que traducimos incluso en ignorancia.

 

El Texto de Textos nos revela en Lucas 21:25, “y habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas”.

Oremos para que hasta los astros nos guíen hacia el amor del Creador.