El Texto de Textos nos revela en Éxodo 24:7, “Luego tomó el libro del pacto y {lo} leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: Todo lo que el SEÑOR ha dicho haremos y obedeceremos”

El concepto de profeta tiene que ver con un mensajero, una especie de porta voz que requerimos especialmente en aquellos momentos en que no queremos escuchar los mensajes que en este caso nos envía nuestro Creador a través de su Palabra y que pretenden que cambiemos para no seguir alejados de Él lo cual solo nos genera caos y muerte. Quizá por ello se dice que el ultimo profeta fue el mismo Jesucristo quien luego de su partida nos dejo al Espíritu Santo para que nos guiara desde nuestro mismo cuerpo teniendo aun esa Palabra eterna que debe ser difundida por algunos hombres.

Apóstoles que en dicho momento conocieron de primera mano el evangelio y que, aunque algunos hoy se coloquen esos apelativos sin serlo, dejaron un legado para que otras personas con el pasar de los años predicaran y enseñaran de estos mensajes, no solo con palabras sino también con sus actos. Por lo cual y sin ánimo de generar debates al respecto lo que hoy necesitamos son personas que lean más la Biblia y cual intercesores dejen que sea la ayuda del Espíritu Santo la que les guie más que la interpretación amañada de terceros que en algunos casos distorsionan ese mensaje.

Lectura que no desdice que nos congreguemos a leerla en grupo como lo hacen distintas denominaciones religiosas, pero que también nos obliga a releerla individualmente intentando que dichos preceptos y mandaros se conviertan en hechos de vida, tanto en nosotros como en los entornos en los que ejercemos influencia. Por lo que atendiendo incluso los ritos del pueblo Judío deberíamos simplemente leer el versículo y dejar que cada quien desde su propia cercanía con el Espíritu del Creador sea guiado por este.

Aprendiendo de esos creyentes Judíos el concepto de Maftir nos invita a escuchar a aquella persona que hace la lectura de la Torá en el Shabat y que lo debe hacer en momentos especiales y de una forma ritual muy especifica, además dicho ser también lee en esos días especiales como el Tisha b’Av en donde se relee la porción haftará una sección regularmente relacionada a los Nevi’im o profetas, secciones a las que quienes leemos la Biblia le deberíamos encontrar nuevos significados en pro de nuestro crecimiento integral.

No olvidemos que fue el mismo Moisés quien recitaba al pueblo dichos textos y a manera de bendición estos siempre han alimentado nuestras vidas y entornos gracias a su relectura, la cual al tratarse de libros proféticos recibe el nombre de Haftará, que en hebreo significa conclusión, pues con ésta porción de la Biblia en el servicio o culto este llega a su fin cada Sabbat. Y aunque el tema tiene más protocolos y profundidad de la que aquí se expresa si esta claro que contamos en la Biblia con un excepcional manual de vida que debemos además de leer colocar en practica en nuestro día a día.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 1.3, Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca.

Oremos para que cada relectura Bíblica guie de manera más consciente nuestros nuevos pasos.