El Texto de Textos nos revela en Números 19:1, “El Creador les dijo a Moisés y a Aarón: «Este mandamiento hace parte de la ley que yo, el Creador, establezco: Díganles a los israelitas que traigan una vaca rojiza que no tenga ningún defecto y a la que nunca le hayan puesto yugo”.

Algunos animales como los becerros, los corderos, los toros, las vacas en fin los ovinos representan para ciertas creencias simbolismos que no son nada fáciles de digerir, y como se trata de intentar extraer algunas enseñanzas de sus ritos, valdría la pena incluso en época de vacas flacas o cuando las cosas no nos estén funcionando bien, más allá de culpar a la suerte, el revisarnos al respecto de cuántas palabras, pensamientos y acciones tenemos en nuestro ser que vale la pena sacar, evacuar, transformar; si purificar para que las cosas cambien.

Desde esa mirada el pueblo Hebreo celebraba por ejemplo la Pará Adumá o vaca roja, como una fiesta que contiene uno de los elementos esenciales de purificación en el Templo Sagrado en el Beit Hamikdash. Ello debido a que este animal es extremadamente raro mas hoy en día. Lo simpático es que de acuerdo a sus creencias esa vaca tenia que ser completamente roja en todo su pelaje, además dicho animal no debía haber trabajado nunca para poder obtener a través de ella la purificación.

Así que cuando una vaca como esta era encontrada, era sacrificada en un lugar cercano al Templo, y sus cenizas, mezcladas en agua y otros ingredientes, para luego ser usados estos para purificar a las personas que se quedaron ritualmente impuras por haber tenido contacto con algún cadáver. Aquella persona que era salpicada por el agua tenía que pasar por todo un proceso de purificación y al término del séptimo día estaba nuevamente pura.

El precepto de la “vaca roja” se encuentra en la categoría de “Jukim – decretos”, o sea, leyes que no somos capaces de entender en su contexto. Y como esta celebración de la vaca roja esta más allá de nuestra capacidad de comprensión, vale la pena que si asumamos que en la historia del pueblo judío hubo solamente nueve vacas rojas que se utilizaron para purificar al pueblo, por lo que se cree que la décima vendrá junto al Mashíaj, Mesías que para nosotros los creyentes ya llegó.

Por lo que aterrizando esta celebración ya no a nuestras creencias y menos rituales occidentales pero sí a nuestras búsquedas, valdría la pena que cada uno de nosotros comprenda la importancia de purificarse a diario no solo a través de una limpieza física, corporal o de su hogar, sino a través de sacrificios que cargados de oración, lectura de la Biblia y guía del Espíritu Santo nos alejen de ciertas palabras, pensamientos y acciones que de ellos se derivan, los cuales regularmente afectan a los demás e infectan sus vidas.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 11:17, “y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.

Oremos para que en todo tiempo estemos puros conforme a los mandatos del Creador.