El tiempo y el espacio son conceptos humanos, lo que quiere decir que vivir dentro de una atemporalidad también depende de un cambio en nuestra forma de pensar.

Una perla cotidiana asegura que, “hoy es ese mañana que tanto nos preocupaba ayer”.

Cuentan que nuestro cuerpo envejece aun sin que seamos conscientes, pero si nos proponemos hacernos más conscientes nuestra alma se llenará de eternidad.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 2:17, “el que hace la voluntad del Creador permanece para siempre”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!