El Texto de Textos nos revela en II de Reyes 5:10, “Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio”.

Nuestros idiomas son símbolos y signos por ello el hebreo desde su origen divino nos denota como de dichas letras originales y sus fonemas se desprenden conceptos fundamentales que le dan a números como el siete una visión prominente. No es gratuito que dicho signo abunde en la Tora, donde hay siete ciclos de siete que conducen al Creador, siete son los cielos, el Pesaj, es seguido de siete semanas de siete días, el Rey David como símbolo de la monarquía judía y la era mesiánica era el séptimo hijo de Yshai y estaba casado con Bat Sheva, que significa literalmente la hija de siete.

Y hay más: siete días se dan de celebración después de una boda, en los cuales cada comida está acompañada por siete bendiciones especiales y hasta se hace un duelo durante siete días por un fallecimiento. Y aunque podríamos seguir mirando este tipo de referencias que nos llevan a los siete días de la semana, lo cierto es que los sabios Judíos ven otra gran enseñanza en este signo, la cual fue dada el patriarca Abraham, cuyo séptimo descendiente fue Moisés, el cual sacó a los judíos de Egipto y quien hizo un convenio con Avimelej a través del cual le entrego siete corderos que simbolizan un juramento, el mismo que como analogía nuestro padre celestial hizo para nuestro rescate.

Símbolos y signos que nos acercan a ese testimonio celestial y que como descendencia de Él estamos llamados a aceptarle. Y es que si Abraham entregó siete – sheva – corderos, a traves de ese juramento, llamado shavua en hebreo, en el lugar llamado Beer Sheva (Beersheba), ello puede estarnos indicando dentro de esa semiótica que en cada párrafo de la Biblia al hacerse referencia a ese signo se nos llama a un cambio, fruto que ese juramento esta inscrito allí por nuestro Padre Celestial para nuestra salvación.

La conexión clave que podemos encontrar en estos símbolos y signos se encuentra en el significado de shavua, juramento, que es esencialmente una afirmación de que el testimonio actual de una persona describe de forma precisa un hecho pasado, por ello ese número siete cumple una función siendo hilo que fusiona las cosas a su fuente lo que se traduce en que ese siete nos reconecta con nuestro Creador, del cual nos distanciamos siendo Jesucristo el que nos reconecta con Él. Incluso por ello para algunos Shmitá es un tiempo en donde debemos volver a nosotros mismos o sea a nuestro Padre.

Debemos entender que no tenemos la capacidad de retornar a su lado sin su ayuda de allí que símbolos como este nos dan herramientas para atender en medio de la monotonía de nuestro día a día esos estímulos divinos que nos serán de mucha utilidad en ese día a día. Pidámosle entonces a nuestro Creador porque esa luz nos guie y así a través de ella se nos de la oportunidad única de volver a esa fuente y aceptar ese su juramento, proferido antes que nos alejáramos producto del pecado original.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 1.4, “a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono”.

Oremos por lo menos siete veces al día.