Somos seres humanos que coexistimos en diversas dimensiones a través de las cuales debemos lograr nuestro crecimiento como un solo ser consecuente, coherente, unido y por ende vinculado a la creación.

Una perla cotidiana nos dice que “el alma siempre sabe como sanarse a sí misma por lo que nuestro desafío es el de atender menos nuestra ruidosa mente”.

Cuentan que debemos rogar por una mente abierta para comprender, un corazón dispuesto a perdonar, unas manos extendidas para ayudar y todo nuestro ser lleno de nobleza para agradecer y amar sin medida.

El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 16:7, “El Creador mira el corazón”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!