Estamos llamados a servir antes que a ser servidos, sin embargo la mayoría de personas no comprenden este concepto y su sentido trascendente.

Una perla cotidiana nos dice que “a menudo sufrimos más por nuestra imaginación que por la realidad”.

Cuentan que el padre mecánico le enseñaba a su hijo: – No te olvides que no todo el mundo te va a ayudar a empujar tu auto cuando se vare, pero muchos si se montarán a el cuando este encendido.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:11, “nunca dejen de ser diligentes”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!