Para maldecir no se requieren usar expresiones diferentes a hablar mal o de forma burda y descalificadora de todos y del todo

Una perla cotidiana nos reitera que “mala fama tenemos todos cuando estamos en la boca de una persona resentida”.

Cuentan que cuando la madre escuchó la forma descortés como se expresaba su hijo le recordó: que nuestras palabras dicen lo que contiene nuestra mente y nuestras acciones lo que esta en nuestro corazón.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 4:23, “por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!