El Texto de Textos nos revela en Genesis 6:5, “Y vio el Creador que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.

Todo parece indicar que en la familia del Creador hay hijos de diferentes tipos como sucede en la nuestra, pero según algunas reflexiones al respecto hubo unos que se revelaron primero que nosotros debido a que no entendían como dentro de todo el proceso Creador nosotros podríamos tener unas mejores condiciones de vida que las de ellos, lo cual derivo que incluso esos seres estuvieran dispuestos a perderse con tal de lograr el objetivo que nosotros no tuviéramos ese estatus especial.

Son historias que nos deben servir para reconocer todo lo que ha hecho y sigue haciendo nuestro padre Celestial para que nosotros podamos disfrutar de su obra Creadora y no sigamos desviando nuestro camino producto que no somos capaces de manejar un don exclusivo como el del libre albedrio que nos otorgo y que nos hace a su imagen y semejanza. Desde esa mirada y aunque seguimos confundidos en términos e incluso en conceptos que pareciendo similares tienen marcadas diferencias lo ideal es dejarnos guiar por el Espíritu Santo ya que es difícil el poder comprender que seamos llamados hijos del Creador.

Máxime cuando en nuestras cotidianidades nos percibimos más que lejos de Él y más aun si nos quedamos con la palabra hebrea literal dada para unos “hijos de Dios” que es Bnei HaElohim, בני האלוהים, nombre bíblico incluso de algunos ángeles, los cuales según la misma historia fueron unos ángeles que participaron en una rebelión en contra del Señor y por lo cual llegaron a la Tierra y tomaron mujeres humanas como esposas para tener relaciones ilícitas con ellas y fruto de esta unión impía entre ellos y humanos nacieron los Nefilim, hombres gigantes con capacidades y fortalezas sobrehumanas.

Historia que aunque parece tomada de cuentos, mitos o leyendas humanos nos recuerda que esos Nefilim gigantes son solo una prueba de un linaje y que aunque en este caso estos se reconocieron como malvados por vivir alejados y hasta en contra de los mandatos del Creador nosotros podemos aprender de ellos y con esas mismas palabras נפל, caer que sumadas al sufijo ‘im’ como plural, nos reitera que todos somos caídos fruto de un pecado que nos hace corruptos, caídos y hasta satánicos, lo que ha hecho que nuestra tierra viva llena de violencia y caos.

Seguramente por ello nuestro Creador nos habla de juicios que como en el caso del Diluvio se convierten en nuestro propio castigo para una humanidad pecadora a la cual sin embargo Él mismo ha querido preservar por sabernos sus hijos, siendo necesario que retornemos a Él para que nuestras nuevas simientes disfruten de un mundo que fue especialmente preparado para nosotros con todos sus disfrutes pero al que nos hemos negado por seguir dejándonos guiar por todo tipo de revelaciones.

 

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 12:7, “después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo”.

 

Oremos para ser verdaderos hijos del Creador.