En palabras comunes la luz es energía y cada molécula que nos compone contiene esa esencia divina que nos da vida, así nosotros no seamos capaces como percibirnos parte de ella.

Una perla cotidiana nos recuerda que “todo nos enseña, pero uno decide que aprende”.

Cuentan que cuando le preguntaron al físico al respecto de la vida este dijo: – somos energía lo que se debe traducir en reconocer que hay personas que nos las consumen mientras otras nos las renuevan.

El Texto de Textos nos revela en Juan 8:12, “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!