El Texto de Textos nos revela en Levítico 20:6, “en cuanto a la persona que vaya a los médium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona y la cortaré de entre su pueblo”.

Regularmente le apostamos a la suerte, a la fortuna, a un destino, pero muy poco a respetar los mandatos y preceptos del Texto de Textos que aunque para algunos tienen reflexiones que califican como esotéricas o misteriosas lo cierto es que están deben lograr despertar en nosotros otras motivaciones distintas a percibirles como mitos o ritos. Y es que no podemos negar que ello es producto de nuestras ignorancias, desconocimientos y especulaciones, pese a que en su Palabra están las respuestas a todas nuestras búsquedas pero hay que dejarnos guiar para ello del Espíritu Santo quien nos aclara todo.

 

Quienes incluso ven el universo a través de las doce constelaciones que se traducen en un zodiaco, deberían aceptar que todo nos afecta porque somos parte de una única Creación y desde esas búsquedas diarias nuestra voluntad debe depender de ese único Creador y no de astros colocando por ende nuestro énfasis de vida no en esos u otros símbolos sino en ese Creador del cielo, la tierra y el universo, evitando así confundirnos con una serie de creencias que como la rueda de los animales llevaron a los griegos a coexistir con cientos de idolatrías y por ende a distanciarse de la verdad.

Quienes prefieren seguirle apostando a los designios de esos doce signos y a un futuro dependiente de esos astros sesgando lecturas Bíblicas para ello en donde incluso hacen analogías con los doce apóstoles y los círculos zodiacales, podrían ver en Ofiuco o Cetus otro tipo de enseñanzas que les llevaran a lograr a través de los doce meses de nuestros calendarios algo más que doce civilizaciones claves dándole incluso a esa numerología otra lógica en donde ese único Creador se nos manifiesta de diversas formas para que con esos destellos de luz nos re direccionemos nuevamente hacia Él.

Somos un todo en donde cada partícula de este fragmentado universo esta unida a Él lo que quiere decir que nuestras vidas y sus diferentes aspectos también, por lo que más que preocuparnos del futuro nos deberíamos ocupar de la eternidad. Así que la domificación con la que algunos astrólogos calculan el destino de nuestras relaciones debería servirnos solo para motivarnos a amar a nuestros próximos como a nosotros mismos, atendiendo ese mandato divino que como vinculo perfecto dado por Él nos garantiza que todas las consecuencias de nuestras decisiones sean conforme a su voluntad.

Cada quien en sus creencias seguirá predicando sus visiones pero que maravilloso que si queremos tomar algo por ejemplo de los romanos que llamaron al comienzo de la primavera como abril, y decidirnos por florecer a diario gracias al amor de Jesucristo para ya no seguirle rindiendo culto a Afrodita o a Venus, sino al único que lo merece y que esta allí esperando que nos alejemos de tantas confusiones, engaños y desobediencias y nos retroalimentemos de Él y de su Árbol de la Vida.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 4:15, “porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, os ruego que me imitéis”.

Oremos para que el único que guie nuestro presente eterno sea el Creador.