El Texto de Textos nos revela en Ezequías 13:18, “y di: Así ha dicho Jehová el Señor: !!Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?”

La etimología de la palabra rey nos invita  de alguna forma a arreglar, a ver lo correcto, a corregir, al derecho, a lo recto, a dirigir, a una regla, a regular, en fin a conducirnos y movernos en una línea que para el caso de los creyentes no puede ser otra que los mandatos y preceptos del Creador, esos que a través de su Palabra como símbolo de iluminación y guía nos dejo para que retornáramos a su reino: nuestro estado original.

Pero los seres humanos confundidos hemos buscado todo tipo de reinos y de reyes históricamente, en el anhelo quizá de retornar, apegándonos a aquello que parece similar a lo que perdimos cuando nos separamos, lo que quizá también explica que ahora como fragmentos queramos adicionalmente luminarias que convertimos no solo en estrellas sino en algunos casos en deidades, error que ha llevado a algunos a gobernar a otros guiados por sus egos y deseos revestidos de poder y fuerza, cultura que ha provocado que hasta en nuestros diálogos cotidianos prefiramos imponer que exponer argumentos.

Así es como nuestras palabras no solo han ido consolidando significados agrestes sino que nuestros pensamientos y acciones se han ido plagando de violencia. Muestra de ello es quizá que términos del hebreo original como melej, rey, se han traducido en personajes que asumen autoridad divina cuando esos seres mundanos de carne y hueso, desconocen tanto los preceptos y mandatos de del Creador como a Él mismo.

La letra mem vista como un destello de Su Palabra significa para algunos eruditos que quien reina es Su propio Espíritu y a través de Él debemos reconocer el único reinado posible. Mirada que desde el mismo árbol sefirótico nos lleva desde la parte superior de keter, cuya inicial es la kaf, que significa corona, a la inferior, malkut, cuya inicial es mem, que significa reino, lo que nos habla más que del reino mesiánico de David del de Jesucristo quien como el mismo Creador humanado desvirtúa esa ilógica visión de buscar un rey humano, ya que solo hay un reino en donde Él es el centro de la escalera que une el cielo con la tierra.

Si anhelamos un reinado que sea el de Jesucristo, el único que tiene la capacidad de guiarnos pues nuestros reyes humanos solo pueden humillarnos y maltratarnos esperando que les sirvamos, desdibujando la verdadera imagen de un Rey, que ahora suponemos nos quiere esclavizar colocándonos tributos y hasta tareas que nos obligan a aceptar sus deseos, por bajos que nos parezcan, cuando los verdaderos designios de nuestro único Rey es tratarnos como hermanos, amigos, hijos y ovejas de su redil.

El Texto de Textos nos revela en Juan 19:17, “Y Él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 18 y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS”.

Oremos para que nuestro único Rey sea Jesús.