Ser padres es un don otorgado por la misma Creación a través del cual se nos permite el aprender a conocer el verdadero amor.

Una perla cotidiana nos recuerda que “hay un cansancio que solo se cura aislándonos de la gente que nos lo provoca”.

Cuentan que cuando la abuela vio a su hija enrostrándole a la nieta por todos los esfuerzos que hacia para su bienestar, llevo a esta a un lado y le dijo: – Libera a tu hija de suponer que te sacrificaste por ella, cuando ello lo debiste hacer fue por amor.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 6:4, “y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!