El Texto de Textos nos revela en Génesis 25:34, “ Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.

El concepto de primogénito, heb, bekôr, bekôrâh, protótokos, desde diferentes lenguas nos habla del primer hijo y en el caso del pueblo judío de aquel que redime lo que traducido a nuestra creencia cristiana es quien pago por nuestro rescate, lo que quiere decir que debimos ir más allá de ese rango o prerrogativa que denotan que ese ser es llamado a ser jefe de la familia o de la tribu y quien heredara más bienes que los demás. Ya que ese derecho invita más que a liderar a sacrificarse por esa familia.

La historia ha demostrado como desde Esaú, luego Judá como tribu, no ha sido valorada por quienes la ostentan siendo necesario que tengamos un verdadero primogénito celestial que como José menor en esa tribu, rescate a todos quienes no entendieron el verdadero significado de ese derecho. Es por ello que la muerte de los primogénitos egipcios de alguna manera indica que hay un solo ser digno de dicha corona.

El pueblo Judío aun hoy celebra con el Ayuno de los Primogénitos que realizan los varones mayores de 13 años durante la víspera de la festividad judía de Pésaj, el día catorce de Nisán como señal de gratitud, la conmemoración de esta salvación de los primogénitos israelitas durante la décima plaga con la que el Creador castigó a los primogénitos egipcios sin embargo poco comprender el gran significado de ver a Jesucristo como el primogénito digno de liderar nuestra familia humana.

Para los hebreos que continúan aun con el rito de Kohem por ser este quien abre el vientre este debe ser redimido y por ello algunos de ellos terminan sirviendo como sacerdotes, privilegio que sin embargo fue trasferido según esas mismas tradiciones a los hijos de Aarón. Rol que ellos esperan se les devuelva cuando retorne el Mesías, el mismo que para el caso de los creyentes ya retorno y por ende nos remidió.

Por lo que aceptando esa primogenitura de nuestro Señor Jesucristo estamos llamados como creyentes a verle como nuestro hermano mayor y guía y por ende a seguir sus pasos, los cuales resumió en un mensaje de amor simple, que en ocasiones nos cuesta comprender porque como Esaú preferimos cualquier plato de lentejas para calmar nuestros deseos mundanos, que aceptar los preceptos y mandatos del Creador con los cuales nutrimos nuestros seres.

El Texto de Textos nos revela I de Tesalonicenses 4:7, “Porque el Creador no nos ha llamado a impureza, sino a santificación”.

Oremos para que aceptando la primogenitura de Jesucristo le sigamos amorosamente.