El Texto de Textos nos revela en Éxodo 12:25, “y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. 26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, 27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. 28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón”.

La pascua para los Judíos tiene que ver con su salida de Egipto pero para los cristianos con la resurrección de Jesucristo y la liberación de nuestros pecados. Por lo que sentimos con respeto que ese pan sin levadura, ese cordero y ese vino de alguna manera contienen el mismo mensaje para todos, en donde ya no podemos ser presos de ninguna otra esclavitud debido a que el Creador nos redimió y Jesucristo pago con su sangre por todos nuestros pecados, siendo necesario que en nuestro caminar diario le sigamos con Fe.

Para los Judios la pascua como celebración consta sin embargo de una serie de ritos hogareños, como el séder Pésaj, en los cuales se conmemora no solo la liberación de dicho cautiverio por Moisés, sino también la transformación de su conciencia como nación libre y dotada de una ley. Es por ello que durante la Pascua, se les prohíbe la ingestión de alimentos con cereales o fermentados con levaduras, además que sus casas son sometidas a una rigurosa limpieza en la cual se aprovecha para sacar todo aquello que nos daña.

Si queremos aprender de la Pascua Hebrea, Pesaj, debemos entender que es el principio de un proceso, el comienzo de un viaje que nos conduce a la libertad genuina, eterna, legal y física, de la esclavitud egipcia y mercantil de un mundo que nos mantiene incluso temerosos para cruzar ese Mar Rojo de tentaciones, mientras el endurecido corazón de quienes se sienten dueños y faraones del mundo quieren seguir esclavizándonos.

Como en aquel entonces aun estamos rodeados y atrapados entre montañas de deseos y pareciera no existe forma de escapar del engañador, pero HaShem, sigue dividiendo el agua para permitirnos como Pueblo que caminemos a través del lecho marino seco, escapando hacia la seguridad y libertad de su reino. Así fue como Jesucristo destruyo al pecado permitiéndonos seguir en busca de la tierra prometida gracias a nuestras Fe.

Desde esa mirada cada primer día de los panes sin levadura, y los siete días más de celebración que inician con una cena familiar llamada séder de Pésaj comida en la cual tradicionalmente se comparte pan ácimo o matzá, es una oportunidad para invitarnos a que durante esta travesía en los desiertos de este mundo gracias al Pan de Vida, bebamos de la copa de la sangre del cordero, dejando quizá en la mesa un lugar extra para que el mismo profeta Elías nos reitere que es Jesucristo el camino, la verdad y la vida eterna.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 5:9, “pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.

Oremos para que nos liberemos gracias a Jesús de todo lo que nos esclaviza a este mundo.