Se dice que el error es natural en los seres humanos, que así aprendemos, lo que implica no solo corregir, enmendar sino a la vez crecer.

Una perla cotidiana nos recuerda que “cuando aceptamos nuestros defectos nadie más podrá usarlos en nuestra contra”.

Cuentan que así como los barcos no se hunden por el agua que los rodea, sino por el agua que entra en ellos, nosotros no debemos permitir que lo que sucede a nuestro alrededor se metra dentro de nosotros y nos hunda.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 3:19, “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!