Día 2 de la Cuenta del Omer – Pésaj – día 4.

El Texto de Textos nos revela en Levítico 23:5, “en el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura”.

El proceso de fermentación de la masa de pan con la levadura, inicia al mezclar agua tibia, azúcar y algo de harina, produciéndose una reacción con los azúcares de la masa que libera un gas lo que hace que este se esponje. Proceso al que se suman leudantes químicos, como el polvo de hornear, el bicarbonato de sodio y bicarbonato de potasio que transforman ese almidón de azúcar complejo, en glucosa.

Gluten con el que se preparan algunos panes leudados o fermentados proceso que nos puede dejar como analogía una maravillosa enseñanza que implica que nosotros dejemos de asimilarnos al mundo y de creer cosas que no son y que nos llevan a presuponer incluso que estamos cumplimento los mandatos del Creador, mientras en nuestros corazones no somos capaces siquiera de denotar ese amor al próximo que Él nos exige.

Esa fermentación natural igualmente la podemos entender como una asimilación de algunas costumbres y creencias pese a la advertencia divina de no hacerlo. No es gratuito que padezcamos los dilemas corporales de las harinas, por lo que si atendemos los preceptos y mandatos divinos que tienen en su fondo una connotación espiritual dicha fermentación nos invita a evitar agentes externos que nos inflen y a vivir una vida nueva en Cristo que nos aleje de esas doctrinas que aparentan crecimientos que no son.

Así como el proceso de fermentación hace que el pan se leude a través del tiempo, nosotros debemos evitar este tipo de retroalimentaciones y más bien nutrirnos del Pan de Vida que no tiene levadura, así por su apariencia otros alimentos nos parezcan mejores. Es más hay que alejarnos de todas esas mascaras y disfraces que nos incitan a percibirnos como justos, cuando nuestros comportamientos personales están plagados de pecados.

No se trata solo de practicar fiestas como las de los Panes sin Levadura sino además de entender que para nuestra digestión general necesitamos a diario de la ayuda del Creador y de su Santo Espíritu para poder evitar y eliminar todo tipo de pecado, ese que simbolizado por la levadura, retroalimenta algunos aspectos de nuestras vidas para desnutrirnos y hasta engordarnos mientras a la vez nos infecta por dentro.

El Texto de Textos nos revela en Gálatas 5:9, “un poco de levadura leuda toda la masa”.

Oremos para que evitemos alimentarnos de todo aquello que como la levadura solo infla nuestros egos.