Día 3 de la Cuenta del Omer – Pésaj – día 5

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 13:4, “Solamente al Señor tu Creador debes seguir y rendir culto. Cumple sus mandamientos y obedécelo; sírvele y permanece fiel a Él”.

Parece que el concepto de servicio es quizá uno de los menos motivadores dentro de las muchas palabras que expresamos a diario, sin embargo su significado es de más trascendencia de lo que creemos, ya que a través de esa visión se nos invita a ser aptos o útiles para un fin, cumpliendo así con los propósitos para los que fuimos creados manifestando a la vez así nuestra obediencia y amor para con el Creador al entregarle lo mejor de nosotros para su obra.

El mismo Jesucristo nos dio el ejemplo supremo de lo que significa el servicio a través de la humildad. Mientras sus discípulos discutían por los lugares de privilegio Él como maestro les lavó los pies, acto que ellos no entendieron inicialmente pero que nos deja a todos como mensaje, la importancia de servir, de ser útiles, asumiendo desde esa mirada que debemos colocar todos nuestros dones en pro del bienestar común con el cual incluso nos beneficiamos como humanidad.

Por ello el trasfondo de aquel acto de humildad tiene que ver con la expiación de nuestros pecados, lo que implica ir mas allá de las polvorientas calles en donde al ser el calzado, sandalias, se ensuciaban más los pies, siendo necesario incluso para entrar a las casas el lavarse estos, en señal de limpieza, lo que realmente significa espiritualmente una necesidad de limpiarnos a cada instante de nuestros pecados. Y aunque Él en la cruz lo hizo de una vez y para siempre, en nuestro caminar diario nos seguimos ensuciando con estos y necesitamos limpiarnos ya no para recibir la salvación, sino para mantener nuestra comunión continua con Él.

Así que el servicio es más que un mensaje o un concepto, es una visión que debemos ir ajustando a nuestras coexistencias para sabernos útiles a la misma Creación colocando nuestros dones y lo mejor de nosotros en pro del bienestar general por lo que con humildad nos debemos convertir paso a paso en verdaderos seguidores de Jesucristo al estar decididos a aportar para que sus pisadas y huellas de amor sean las que nos guíen.

Servir por lo tanto es sinónimo de dar de lo mejor que tenemos en nuestros seres y lograr con ese sano ejemplo que desde nuestro corazón se iluminen las vidas de quienes hacen parte directa o indirecta de nuestros entornos, colocando toda una serie de valores como el afecto, la bondad, la amabilidad, el apoyo y lógicamente el amor para que convivamos con con alegría, fe, dignidad, admiración, respeto, gratitud, sinceridad, honestidad y esperanza.

El Texto de Textos nos revela en Juan 13:5, “luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después”.

Oremos para que estemos prestos a servirle a diario al Creador.