La paz nace de una búsqueda interior individual que debemos irradiar luego a nuestro alrededor para que se traduzca en armonía exterior para el mundo.

Una perla cotidiana nos convoca a “evitar que el comportamiento de los demás destruya nuestra paz interior”.

Cuentan que aunque hay quienes se confunden al respecto de aquellos seres que evitan conflictos, suponiéndoles evasivos, no entendien que quizá ellos se conocen tanto que evitan pasar de su paz interior a una emoción exterior que termine en una prisión.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 5:8, “sed sobrios y velad”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!