Día 4 de la Cuenta del Omer – Pésaj – día 6

El Texto de Textos nos revela en Isaías 19:22, “y el Creador herirá a Egipto; herirá pero sanará; y ellos volverán al Creador, y Él les responderá y los sanará”.

Hay números, signos y símbolos que vale la pena no perder de vista en nuestras relecturas Biblicas. Los sabios nos hablan por ejemplo de diez enunciados del Creador para crear el mundo, de diez generaciones desde Adam hasta Nóaj, luego de diez generaciones desde Noé hasta a Abraham, como también de diez plagas, de diez Mandamientos, de diez Sefirot o emanaciones de la presencia del Creador en este mundo, como a la vez de otra buena serie de conceptos que deberíamos atender pues hacen parte de nuestras vidas.

Son señales que con sus destellos llaman nuestra atención para que les atendamos, mientras Él sigue anhelando prudentemente que nos integremos a esa Luz que con su calidez necesitamos no solo para sustentar armónicamente nuestras coexistencias sino para que ese balance perfecto guiado por su esplendor nos siga guiando ya que su distanciamiento nos afecta y enfria. Así que Él esta allí esperando que reduzcamos esa distancia que nosotros individualmente consideramos gracias a nuestras acciones que deben ser cada vez más obedientes al seguimiento de su Palabra.

Bajo esa mirada se dice que las diez plagas egipcias nos recuerdan además la necesidad de mantenernos en un estado de moralidad y fe acorde a lo proyectado por el mismo Abraham, siendo estos mandatos guía para nosotros sus descendientes. Y es que en un mundo idólatra como el nuestro el cual nos distancia del Creador, cada quien tiene su propio dios, y cada una de esas deidades un aparente poder independiente y diferente. Así es como cada cual discute y lucha por su espacio y nosotros como súbditos estamos abandonados a merced de los caprichos y celos de estos ruines personajes.

Más es la justicia y la piedad divina la que nos invita a conocer a nuestro único Creador para que dichas plagas como le sucedió al pueblo Judío de aquel entonces, solo sean una especie de aliciente, incluso una cura a un tema tan complejo como es la asimilación que con sus distractores y distorsiones nos lleva de alguna forma a adorar a esas falsas deidades hasta desconectarnos nuevamente de nuestra fuente principal de vida.

Las diez plagas, no pueden entenderse como un castigo sino que en su progresión correcta nos denotan el poderío de el único Creador y señor de todo lo creado. Por lo tanto así como la muerte del hijo y del mismo Faraón sirvió como ruptura definitiva de una dinastía que había considerado como propiedad suya a los Hijos de Israel, nosotros probablemente necesitamos romper con todo aquello que nos desvía de nuestro camino original y quizá para ello se hace necesario quizá que sigan aconteciendo estas para llamar nuestra atención y que reconozcamos que hay un solo Creador y Señor.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 26:31, “entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea”.

Oremos para que todo nos denote cuál es el camino correcto a seguir.