Vivimos en un mundo mental en donde priman nuestros imaginarios, por lo que debemos buscar que estos no se conviertan en desilusiones.

Una perla cotidiana nos dicta que “el azúcar y la sal se ven iguales pero su sabor es opuesto, así que cuidado con las apariencias”.

Cuentan que si a un huevo lo rompe una fuerza externa allí se acaba la vida, pero si lo rompe una fuerza interna entonces comienza la vida, lo que nos invita a cambiar desde nuestro ser interior.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 16:9, “el corazón del hombre piensa su camino; Mas el Creador endereza sus pasos”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!