Al imitar a otro ser humano por más aprecio que le tengamos a este ser, solo nos estamos quitando la posibilidad de vivir nuestras propias vidas. Cada quien debe vivir sus experiencias lo que no quiere decir atender todas esas recomendaciones y preceptos exteriores que le darán a nuestras futuras acciones mejores resultados.

Una perla cotidiana nos recuerda que “todos somos como ceniza y aunque vivamos desiguales, todos moriremos iguales”.

Cuentan que cuando la profesora observó a uno de sus alumnos copiando el examen de otro, lo llevó aparte y le dijo: – No es coherente intentar plagiar a otros porque con esa actitud solo nos estamos reprobando.

El Texto de los Textos nos revela en I Corintios 2:9, “cosas que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni subieron al corazón del hombre, son las que el Creador ha preparado para los que lo aman.”

 

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!