Día 7 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Levítico 25:25, “cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. 26 Y cuando el hombre no tuviere rescatador, y consiguiere lo suficiente para el rescate, 27 entonces contará los años desde que vendió, y pagará lo que quedare al varón a quien vendió, y volverá a su posesión”.

Se habla de redención para indicar una especie de pagó, de rescate que para el caso de nuestros pecados implicó que Jesucristo entregara su vida, liberándonos al hacerse Él mismo pecador para salvarnos de la muerte eterna. Siendo desde esa Luz los conceptos de salvación, redención, rescate y liberación sinónimos, en donde todo el género humano podemos acceder a ese privilegio, eso si solo aquellos que por su Fe le acepten sin distinción alguna recibirán ese don de forma eterna, perpetua y definitiva.

Recordemos que desde Adam somos esclavos de nuestros pecados y por ende estamos encadenados a sus consecuencias. Esclavitud a la que accedimos voluntariamente como fruto de nuestra desobediencia pero de la que el mismo Creador nos quiso rescatar, siendo necesario que se humanara en su hijo Jesucristo y nos liberará pagando el mayor precio imaginable por nosotros. Así que dicha redención y perdón debido a su Sangre es la que nos acerca nuevamente a su gracia siendo únicamente necesario la Fe en Jesucristo.

Y aunque parece complejo de entender ese sencillo mensaje de la cruz, hay quienes prefieren ver allí solo un método de ejecución Romano que le aplicaron a Jesucristo como líder, obviando que ese acto nos enseña que como Árbol de Vida clavado en la porción vertical de dicho madero Él representa la misma divinidad y sus brazos en la posición horizontal expresan esa humanidad que lo llevó a entendernos plenamente.

Es por ello que quienes estudian las Siete Palabras o últimas frases que Jesucristo pronunció durante su crucifixión, antes de morir, de las que hablan los Evangelios, nos dicen que ellas traducen apartes de lo que las profecías decían al respecto del Mesías, por lo que pasión, crucifixión, muerte y resurrección como símbolo de redención implica aceptar de una vez por todas que el nos rescató pagando con su sangre el precio de salvarnos.

Y aunque no falta quien siga calificando como absurdo que el mismo Creador se humanara para rescatarnos a través de la humillación de la Cruz, es allí en donde debe nacer la Fe que solo el Espíritu Santo nos puede aportar para que aceptemos que si Él lo quiso es simplemente porque no podía hacerse de otra forma, asumiendo a partir de ahora y para siempre por fin obedientemente sus preceptos y mandatos.

 

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 9:15, “y por eso El es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones, que se cometieron, bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.

Oremos para que el mensaje redentor de Jesús llegue a través de nosotros a más personas.