Desafortunadamente al colocarle precio a todo incluso a la misma vida, le perdemos el verdadero aprecio que esta necesita.

Una perla cotidiana nos recuerda que “hay por lo menos dos hogares a cuidar: la tierra y nuestro cuerpo”.

Cuentan que el experto en mercadeo repetía: – este es un mundo de cosas caras, personas baratas, valores que ofrecen rebajas y sentimientos en liquidación.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 11:13, “La integridad de los rectos los guiará, mas la perversidad de los pérfidos los destruirá”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!