Todo parece indicarnos que más allá de hablar de opuestos deberíamos entender el mundo como algo que se complementa, se suma: se integra.

Una perla cotidiana nos advierte que “los ojos no sirven de nada si la mente no quiere ver”.

Cuentan que la ironía nos denota que se requiere tristeza para saber qué es la felicidad, ruido para apreciar el silencio y ausencia para valorar la presencia.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:2, “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!