Día 13 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 5:12, “guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 14 mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú”.

El concepto judío de Shabat, שָׁבַת, viene de la raíz reposar o hacer cesar, parar, poner, quietud, quitar, que en su termino más profundo implica entre otras cosas el guardar, descansar y lógicamente el dedicar ese día en pleno al mismo Creador. Motivación que no solo se deduce de la lectura de la Torá, en donde el mismo Creador bendijo y santificó el séptimo día como de reposo, sino también de las tradiciones religiosas.

Probablemente desde esa perspectiva la iglesia católica tomó el domingo no solo como primer día de la semana sino como él día de honrar al Creador. Ello bajo el concepto que ese día Jesucristo resucitó. Lo que no se contradice sino que nos invita a dedicarle nuestros días al Creador y alejarnos de aquellas posturas que no desdicen del Shabat ni del domingo del Señor sino que denota que no podemos dejar que nuestras creencias se fusionen con visiones comerciales y mercantiles que han convertido a estos días de dedicación y consagración al Creador, más en tiempos de relax.

Los creyentes estamos llamados a recordar que es un día para releer de sus mandatos dejando a un lado ojala todas nuestras labores para darle a Él toda la importancia que merece. Dinámica que nos incentiva además a reunirnos como familia y compartir esos mensajes del Creador enriqueciendo con ello todas nuestras actividades y proyectos como además estructurando con ellos la formación de las nuevas generaciones.

Guardar el Sabbat o el día de reposo para el Creador implica entre muchas cosas el sentirnos gratos de sabernos sus hijos y por lo tanto el alabarle, exaltarle y realizar todos los actos de Fe que consideremos propicios, como para denotar que esa vida que Él nos otorga revive a cada instante especialmente gracias a que tenemos claro que un día nuestros seres estarán dedicados completamente a Él, por lo tanto ahora debemos dedicarle por lo menos un día a nuestra renovación y alegría espiritual.

Seguramente por ello hay quienes nos dicen que no se trata solo de guardarle un día al Creador sino de asumir el reto cotidiano de dedicarle la totalidad de nuestra vida respetando además de sus preceptos y mandatos, y con ello de atener su deseo que vivamos para Él, lo que significa no desobedecerle, logrando que todas nuestras actividades sean para honrarle y ello se denota especialmente cuando damos de lo mejor de nosotros en todo lo que hacemos pero especialmente amando a nuestros próximos.

 

El Texto de Textos nos revela en Colosenses 2:16, “por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”.

Oremos para que sábados, domingos y todos los días se los ofrezcamos al Creador.