Día 21 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Amos 3:7, “en verdad, nada hace el Señor omnipotente sin antes revelar sus designios a sus siervos los profetas”.

No se puede negar que existen muchas confusiones al respecto de si aun hay o no profetas en nuestros tiempos ello debido a que la misma Biblia en el Antiguo Testamento nos denota que solo hubo cuatro grandes profetas: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, y luego unos doce profetas menores, que escribieron los libros breves: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miquías, Nahúm y, Habacuc, mientras que el Nuevo Testamento nos deja claro que solo a Juan el Bautista se le otorgaron dichas características.

 

De acuerdo a esos mismos textos un profeta se caracteriza por ser una persona que recibe mensajes directamente del Creador para ser transmitidos a la gente común. Pero queda claro también que el propósito de los mensajes que se comunican por los profetas no son individuales ya que buscan revelar más que temas cotidianos mundanos, el legislar las leyes de la vida, esas mismas que están contenidas en la Torá revestidas de preceptos, por lo que la profecía solo busca corregir la dirección de una sociedad que como la Judía se dejaba permear de sus vecinos.

 

Afortunadamente ahora los creyentes tenemos al Espíritu Santo. Por ello este tema tan manoseado hoy hace que algunos olviden que los profetas o quienes así se auto denominan no son para predecir el futuro, ya que a estos les puede pasar lo de Balac quien acudió a Balaam aun sabiendo que solo podría hablar lo que quería el Creador, siendo solo adivinos, de esos que no deberían ser considerados como profetas simplemente porque Él rechaza ese tipo de visiones y nos dejó para ello como Luz su Palabra.

Esta demostrado que el Creador nos guía, lo que quiere decir que todo lo que nos sucede cumple un propósito para incentivarnos en nuestra misión de la vida y que además siempre usará el poder del Espíritu Santo para vincularse a nosotros a través de la oración o en casos extremos de circunstancias que regularmente tienen más que ver con llamados de atención para que no perdamos de vista nuestro verdadero horizonte.

La Biblia nos enseña que hasta los más sabios y eruditos saben que ya no hay profetas debido a que Jesucristo nos dejó como gran mensajero al Espíritu Santo así como sus preceptos de amor en donde dichos falsos profetas especialmente los de nuestros tiempos son solo promotores de egoísmo y falsedades, incluso aun predicando la palabra, pues esta nos reitera que por sus acciones engañosas estos solo tienen unos errados propósitos.

El Texto de Textos nos revela en II de Pedro 1: 21, “porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte del Creador, impulsados por el Espíritu Santo”.

Oremos para que todas las profecías del Creador nos inciten a no perder de vista sus mandatos.