Día 24 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 18:20, “y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer”.

Históricamente la iglesia ha sido un espacio de encuentro y reflexión espiritual en donde regularmente se hace culto a una deidad y aunque la lista al respecto del tipo de escenarios en pro de ese fin ha sido más que amplia, lo cierto es que todos estos sitios de encuentro desde las diferentes creencias tienen algo en común y es la realidad de visionarnos como parte de una Creación, algo que va más allá de lo físico, lo cual nos obliga a su vez a entendernos como una sola especie así algunas de esas creencias quieran dividirnos.

Hay sectas que nos desorientan quizá pero ello se debe a que nos olvidamos de un concepto fundamental en donde se nos invita a relacionarnos con un ser superior que más allá de las explicaciones que queramos dar al respecto de su esencia, no lo podemos entender ni con nuestras palabras y ni siquiera con nuestros imaginarios. Lo que nos debería llevar a enfatizar más en las enseñanzas y sus valores como pilares que parecen comunes dentro de esas mismas religiones en donde regularmente se nos habla del amor y en donde se nos invita por ende a vincularnos unos con otros.

En si cada iglesia pretende que lo divino toque lo terrenal y es por ello que tras esa dirección deberíamos orientarnos dentro de nuestros diferentes encuentros cotidianos para guiar nuestras existencias más allá de rezos y oraciones en la búsqueda de que nuestras acciones, palabras y pensamientos nos vinculen a través de esos preceptos y mandatos vinculándonos con esos otros, nuestros próximos por distintos o hasta opuestos que les podamos considerar.

Se trata de respetar además todos esos ritos y hasta mitos e incluso de complementarnos a través de ellos ya que si profundizamos en esos criterios nos daremos cuenta que en el fondo hay más cosas en común, como el reconocer que hay algo más allá de este mundo y que contamos con una esencia espiritual que trasciende lo material y sobre todo que es el amor como vinculo perfecto una de las propuestas más elementales que se encuentran dentro de la mayoría de nuestras ancestrales creencias.

Así que perteneciendo o no a alguna iglesia e impulsando estos u otros criterios que llevan a algunos incluso a detener sus actividades diarias para orar y rezar en estos espacios espirituales como creyentes que nos sentimos, consideremos desde esa individualidad que podemos encontrar en nuestra raíz genealógica de Abraham la posibilidad de enfocarnos en una Fe en el Creador y en sus preceptos de vida para retomar ese camino que Jesús de Nazaret nos oriento como un único mandamiento: amarnos.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 4:1, “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Creador y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.

Oremos para que nuestra religión sea una relación profunda de amor con el Creador y su obra.