El futuro nos atormenta solo cuando nuestra confianza esta depositada en un destino incierto y lleno de conflictos.

Una perla cotidiana nos invita a “arriesgarnos ya que todo lo bueno comienza superando nuestros miedos”.

Cuentan, que si la felicidad es un estado interior, no es coherente que la busquemos en el mundo exterior, por lo cual no depende de lo que tengamos sino de lo que somos”.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 67:20, “Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!