El bien, lo bueno, el crecimiento y otra serie de calificativos al respecto de lo que nos agrada y hace felices, están determinados regularmente por nuestra capacidad de dar.

Una perla cotidiana expresa que “la visión a largo plazo nos permite ver en la semilla, el árbol que aún ni hemos sembrado”.

Cuentan que se trata de ser mejor que ayer, no mejor que los otros, de hacer cada día un mejor día y no de esperar que ese mejor día llegue, ya que el mejorar depende solo de nosotros.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 15:58, “manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Creador, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!