Día 29 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Jeremías 29:12, “entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

Los seres humanos vivimos esclavos del error, de los ensayos, de las búsquedas incoherentes que nos generan equivocaciones, por lo que parece que tenemos que perdernos antes de encontrar la dirección correcta. Lo curioso es que aunque la Biblia nos presenta los senderos ideales, regularmente no atendemos estas ni otras recomendaciones y preferimos tomar los caminos que voluntariamente nos placen, pese a que se no advierten de sus peligros. Pecado original que lleva al pueblo Judío a celebrar, la festividad de Pésaj Shení, que implica un Segundo Pésaj o segunda oportunidad un mes después del Pésaj.

De acuerdo a las creencias en el día previo a Pésaj se trae al Templo Sagrado el cordero pascual para ser ofrendado y toda persona que ha entrado en contacto con un muerto o se ha vuelto ritualmente impuro no puede traer esa ofrenda. Como tampoco quien esta demasiado lejos como para llegar al Templo a tiempo, lo que para algunos estudiosos se traduce en que hay un estado de desconexión con el Creador, un tipo de muerte. Un camino distante. Un lugar en el que estamos alejados de quienes se supone que debemos ser en realidad. Visión que nos identifica como creyentes de la necesidad de estar cerca de Él.

Coexistimos en una situación de desconexión o en lugares en donde perdemos el contacto con nuestra esencia y se hace necesario buscar el camino correcto sabiendo que hay un abismo entre lo que somos de verdad y la persona en la que nos estamos convirtiendo. Por ello al comprender que estamos desconectados de nuestra esencia y nuestra fuente, debemos transformar esa visión, ya que tenemos la capacidad para cambiar la dirección y volver a casa, accediendo a este increíble regalo de una segunda oportunidad.

No podemos obviar que dicha desconexión es consecuencia de vivir de manera inconsciente por lo cual Él nos da varias segundas oportunidades. Misericordia que nos debe llevar a elegir vivir con consciencia y pasar del juicio a la compasión, de la apatía al interés, de la inactividad a la actividad, para comenzar a reconectarnos y a viajar de regreso a nuestra casa celestial. Lo que implica que así no celebremos dicha festividad Judía si podemos asumir a diario la posibilidad de reconectarnos con Él.

Se trata cual hijos pródigos no solo de reconocer errores y de arrepentirnos de estos, sino de enmendar dichos senderos intentando corregir tanto nuestro ser interior como los efectos que exteriormente hayamos podido generar. Para luego dejar de sentirnos lejanos o culpables y más bien con su misericordia transformar nuestras vidas logrando con ello asumir con toda nuestra voluntad los nuevos caminos y cambios que nos posibiliten el pasar de un estado de pecado al otro de gracia, haciendo así nuestra segunda pascua.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 15:31, “Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”.

Oremos para que asumir voluntariamente todas las segundas oportunidades que nos da el Creador.