Día 30 de la Cuenta del Omer

 

El Texto de Textos nos revela en Job 5:17, “he aquí, cuán bienaventurado es el hombre a quien el Creador reprende; no desprecies, pues, la disciplina del Todopoderoso”.

Mucho se promociona el que nos encontramos en la dimensión física en donde el propósito es el de auto corregirnos. Sí trabajar en nuestro tikún, corrección, lo cual implica el revisarnos constantemente para precisar si lo que hacemos, pensamos y decimos nos esta integrando o no al Creador. Proceso que no solo nos afecta directamente a nosotros y a las personas con las cuales cohabitamos sino a nuestras nuevas generaciones quienes serán direccionados por la información con la que les re programamos hoy.

La Luz del Creador esta allí para iluminarnos con sus destellos para que encontremos esas fallas que no están acordes con sus preceptos y mandatos, logrando nuevas reflexiones que nos permitan aceptar y enmendar todo aquello que haciendo parte de la información ya programada puede estar allí afectando nuestras vidas y entornos. Pecado que esta inscrito en el árbol del conocimiento del que nos retroalimentamos a diario y que de alguna manera también cumple dicho fin de llamarnos la atención para crecer.

Bajo esa perspectiva nuestros innumerables conflictos siguen con sus alarmas gritándonos para que nuestras luchas y enfrentamientos cotidianos nos aporten las trasformaciones que requerimos para que ya no sean las relaciones de poder, las disputas económicas, ideológicas o territoriales, las que nos aíslen sino que integrándonos como próximos nos posibilitemos armonizarnos con el creador y su fluir amoroso.

Tristemente las mismas religiones que deberían aportar a la paz y la armonía han sido promotoras de estos conflictos lo cual históricamente nos ha demostrado que más allá de nuestros ritos o mitos, debemos encontrar espacios de reflexión en donde nos posibilitemos entender lo que implica el corregir todo aquello que estando incluso preceptuado como mandato en la misma Biblia nosotros no somos capaces de asimilar como objetivos de vida.

Asumamos el reto de corregir nuestras propias palabras, pensamientos, acciones u omisiones conforme a la Palabra del Creador para que multipliquemos esos mensajes e informaciones tanto en nuestros seres interiores como exteriores y así nuestras históricas y pecaminosas búsquedas incoherentes, no nos sigan desviando del camino correcto sino que por el contrario comprendamos que todo lo que mal llamamos adverso tiene que ver con nuestra voluntaria auto corrección.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 19:10, “porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Oremos para que los destellos de la luz del Creador con sus preceptos nos corrijan.