Estamos llamados a establecer una conexión intima con el Creador, lo que implica que todo lo que nos aleja de ello es algo incorrecto.

Una perla cotidiana nos dice que “no hay que quejarnos por envejecer, ya que no todos logran ese privilegio”.

Cuentan que no es coherente el querer ganar cuando ello implica que otros pierdan y menos lo es, el seguirnos preocupando por cosas que no podemos ni cambiar ni controlar.

El Texto de Textos nos revela en Gálatas 6:9, “y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!