Día 33 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Ezequiel 44:23, “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harán que ellos sepan distinguir entre lo inmundo y lo limpio”.

 

El numero 33 tiene grandes enseñanzas para quienes así las quieren recibir, según el valor numérico de las letras hebreas, L = 30 y G = 3, que suman lag = 33, se proyecta una fecha que corresponde al 18 del mes de Iiar, Lag Baómer que como día 33 interrumpe el duelo de estos días para el pueblo Judío para que cada hijo lleve al Templo el primer día de Pesaj su ofrenda, visión que algunos creyentes con analogías interpretan desde la lectura del Mesías no solo por sus años en la tierra, sino por la resurrección y su mensaje de salvación que se articula a la palabra hebrea ómer que indica un pequeño manojo de espigas,

Y aunque es claro que para el pueblo Judío esta fecha esta rinde homenaje al Rabí Shimón, podemos visionar desde la Torá otra enseñanza fruto de la oralidad que hacia que el mensaje del Creador no se sometirra al entendimiento e interpretación sino de porfetas y maestros para su transmisión la cual por efectos de intercambios culturales y la trascripción de la Palabra a otros idiomas ha tenido trasformaciones fruto de otras interpretaciones, perspectivas, dimensiones y aplicaciones. Variaciones de forma más no de fondo, siendo necesario para ello que sea el Espíritu Santo el que nos guie en el cómo entenderla mejor.

Es por ello que la tradición Judía le da a Rabí Shimón, como discípulo más prominente de Rabí Akiva, la debida autenticidad de esa cadena de transmisión de la Torá que en su oralidad mantuvo las lecciones de su gran mentor y por ello fruto de sus enseñanzas aun el pueblo conoce las profundidades internas de la Palabra del Creador quien además destrabó los secretos de sus dimensiones más profundas. Enseñanzas que sirvieron posteriormente como la base del Zohar, el principal libro de cábala, que en su contenido proyecta incluso esos aspectos ocultos de la Torá.

Profundidades que los creyentes recibimos también del Espíritu Santo y que gracias a comprender estas parábolas Bíblicas así como otros aspectos que se articulan con la cábala, la gematria e incluso los aportes de los apóstoles en el Nuevo Testamento nos permiten considerar que todo se hilvana y que por ende que Jesucristo solo haya vivido 33 años y que haya sido crucificado a esta edad, como un mensaje que tiene que ver con esta visión al respecto de ver en Él la ofrenda perfecta para nuestra redención.

Son posturas que nos incitan a que valoremos a nuestros maestros y más a los que nos guían en el estudio de la Tora dándoles la importancia que merecen, lo cual no solo hacemos al prestarle atención a sus recomendaciones y lecciones, sino también al colocar estas en práctica, para finalmente agradecerles por todos sus esfuerzos y el guiarnos. Lo que llevado a nuestras creencias nos incita a seguir a Jesucristo como el maestro de maestros alejando así de nuestras mentes todo aquello que no nos es útil.

 

El Texto de Textos nos revela en Hechos 18:25, “Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan”.

Oremos para que cada día podamos contar con más personas que nos prediquen la palabra del Creador.