El amor como fluir nos vincula entre nosotros, pero a la vez nos denota que somos eternos lo que significa ser parte integral de la creación.

Una perla cotidiana nos dicta que “cada día nuestro tiempo vale más porque realmente nos queda menos de él”.

Cuentan que mientras el rencor nos amarga el alma y envenena nuestros seres, el amor siembra esperanza y nos da vida.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 3:18, “no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!