Día 39 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Job 9:9, “Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, y los lugares secretos del sur; 10 Él hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número”.

 

Quienes promueven la astrología tanto la occidental como la china, aseguran que sus estudios se basan en la misma astronomía pero enfatizando más en la influencia de estas energías en el día a día del mundo. En oriente desde la Dinastía Han se ha visionado que los astros y sus destellos forman imágenes que han llevado a una simbología de doce animales que representan años y fechas lo que ha derivado que el día de nacimiento de una persona este representado por las características de animales que como la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y el cerdo describen con los cinco elementos de la naturaleza: el agua, madera, fuego, tierra y metal, algunos aspectos de la personalidad y hasta futuro de las personas.

Históricamente esas y otras creencias han llevado a que se hable de un destino que se puede entender mejor desde el análisis del movimiento de los planetas. Incluso nuestros indígenas lo leían desde la posiciones del Sol y la Luna, pero más allá de si estos elementos determinan tanto nuestras actitudes como nuestro potencial no podemos perder de vista que somos parte integral de una Creación en donde nuestros comportamientos y sus resultados dependen realmente del respeto que tengamos a sus preceptos y mandatos.

 

No se trata de descalificar estos temas zodiacales que consideran por ejemplo que tauro es el signo que vislumbra nuestras relaciones y la importancia que le damos a estas en nuestras vidas tanto laborales, sociales y familiares, sino más bien de entender que guiados por la Palabra del Creador la primera gran relación que debemos armonizar es con nosotros mismos para que seguramente nuestras búsquedas financieras dependan menos de los astros y más de nuestros dones y talentos, que guiados por dichos valores le podrán a nuestras coexistencias no tanto un precio como si nuestro aprecio.

Si preferimos creer que porque estamos en Mayo debemos seguirle rindiendo tributo a la diosa romana Maia, anciana que según esa creencia protegía la primavera y sus cultivos y a la cual se le entregaba la virginidad y fertilidad femenina, es cosa nuestra, pero lo cierto es que la curación de enfermedades y la liberación de nuestras esclavitudes y pecados dependen realmente de nuestro Creador y no de todas estas confusiones e históricas distorsiones que tanto difundimos para nuestra desinformación.

Lo complejo de todas estas creencias es que las seguimos perpetuando inconscientemente en nuestras nuevas generaciones así les demos otros nombres y características, con lo cual deberíamos, más bien revisar el por qué y hasta el para qué de algunas de nuestros diarios hábitos que le apuestan a la suerte y al hacer cambios visionar una nueva lógica que honre a quien incluso solo le hemos generado con el paso de los años motivos de vergüenza por habernos creado. Sin embargo Él nos sigue dando su misericordia.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 1:20, “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido al Creador, no le glorificaron como al Creador, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”. 

Oremos para reconocer en cualquier destello de luz la presencia del Creador.