Y aunque regularmente nos preguntamos es en qué confiamos, vale la pena que revisemos muy bien en quién estamos depositando algo tan vital como nuestra confianza.

Una perla cotidiana nos reitera que, “el sufrimiento implica no reconocer que todo llega y todo pasa”.

Cuentan que cuando le pidieron a la abuela un consejo, ella dijo: – hay que llenarnos de confianza, nos envejece más el miedo que el tiempo, ya que el tiempo solo arruga la piel mientras que el miedo abruma el alma.

El Texto de Textos nos revela en Jeremías 17:7, “bendito el hombre que confía en el Creador y pone su confianza en Él”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!