Regularmente el sentido de nuestra vida no es coherente con un bienestar y armonía que debe ser general.

Una perla cotidiana nos dice que “proyectamos como realidad las emociones acumuladas que tenemos en nuestros seres”.

Cuentan que entre más alejados nos percibamos del amor de nuestro Creador más se expresan nuestros resentimientos y nuestro caos.   

El Texto de Textos nos revela en Lucas 6:45, “de la abundancia del corazón habla la boca”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!