Día 45 de la Cuenta del Omer (12 de mayo)

El Texto de Textos nos revela en Éxodo 23:25, “Adora al Señor tu Creador, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad”.

 

Estar sano implica no solo una condición física, mental sino también interrelacional y por ende espiritual. Si entendiéramos que el cuerpo humano como nuestra vida le pertenece al Creador, reconoceríamos allí al Templo del su Espíritu y haríamos una mejor mayordomía de nuestro ser y de este vehículo hacia la eternidad, lo que se traduce en que no tenemos derecho a lastimarlo o dañarlo de ninguna manera. Cuerpo que se retroalimenta y nutre de la misma Creación lo que se traduce en que es el Creador quien nos hace más fuertes por lo que la palabra  jisunחיסון, vacuna, viene de la raíz hebrea HSN חסן que significa, fuerte, como otra forma de reiterarnos que Él fortalece nuestro sistema inmunológico.

Él es nuestra fortaleza y por ello fuimos hechos a su imagen y semejanza y nuestro cuerpo material también hace parte de los propósitos de nuestro Creador, lo que implica entre otras cosas la imposibilidad de mutilarlo, incluso de tatuarlo y de generarle a nuestro ser algún tipo de situación que le ponga en peligro. Desde esa mirada el proteger nuestro ser no solo tiene que ver con nuestra apropiada higiene diaria sino con evitar agredir a otros para que a la vez no seamos agredidos de ninguna forma.

Por otro lado quienes suponen anticuadas prohibiciones de cremación obvian que en la Biblia queda claro que aunque ese cuerpo será devuelto al polvo, nuestra alma, parte de él no. Es por ello que algunas tradiciones celebran en el mes de Iyar, segundo mes contando desde la salida de Egipto de los judíos, una festividad dedicada a pensar en nuestra salud y la sanidad. Visión que es representada por el signo de un toro pastoreando debido a que es el último mes del invierno en Israel y el toro se satisface con el pasto del campo. Mes de sacrificios para algunos pero para nosotros de nuevas oportunidades en donde priman los valores intrínsecos y la salud, gracias siempre al sustento de nuestro Creador.

Salud que es el resultado de una vida coherente y consecuente con los mandatos divinos lo que implica enfocar todas nuestras búsquedas y deseos hacia esa Luz que nos guía para trascender con Él a la eternidad, quizá por ello las iniciales de Iyar en hebreo forman la frase Ani Hashem Rofeja, que quiere decir que “Él es el que puede curarnos y sanarnos”. Si Él es nuestra fortaleza lo que nos invita a orar y pensar en el propósito de lograr a diario nuestro bien estar retroalimentarnos armónicamente de la creación tal como Él nos lo indica, lo que significa también el acercarnos más y más a Él.

Que maravilloso que valoremos nuestro ser como un solo cuerpo, que en su todo nos indica que somos templo para el Espíritu y de esta manera evitemos seguir contaminando incluso nuestros entornos con todo tipo de impurezas, proponiéndonos así asumir la búsqueda de lograr una armonía integral, la cual nos reitera que todo comienza con nuestros diarios cuidados personales, los cuales no solo deben ser físicos, mentales sino también espirituales, sabiendo que Él es nuestra fortaleza.

 

El Texto de Textos nos revela en Santiago 5:15, “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

Oremos para que cuidemos a diario de nuestra salud tal y como el Creador nos lo demanda.