Día 47 de la Cuenta del Omer

El Texto de Textos nos revela en Génesis 28:13, “Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia”.

Cuando en la Biblia se nos habla de Israel o de Jerusalén visionamos en algunos momentos un lugar especial, más cuando se trata de la nueva Jerusalén poco comprendemos esa descripción simbólica que nos motiva ya no a ver un lugar físico como tampoco como la novia sino como la esposa del Cordero, o sea que se nos llama a que como iglesia nos reunamos e integremos a Él en ese cielo nuevo en donde estaremos pronto y en la cual hoy los ángeles vigilan sus puertas, las cuales se afirman son en forma de cubo para que allí nos encontremos todos como discípulos.

Conceptos que parecen complejos de comprender tanto o más como el que nos afirma que fue al pueblo Judío al que se le entregó dicha tierra, prometida por el mismo Creador a través incluso de las Sagradas Escrituras, las cuales como Texto Sagrado demuestran ello y hasta delimitan sus limites en un territorio físico que ha sido peleado por años y que los llevo a la esclavitud de Egipcio para luego retornar a Canaán como una invitación para todos los creyentes al retorno a nuestro Edén, a la nueva Jerusalén.

Israel ישׂראל, Yisra’el es entonces como pueblo que lucha con el Creador, un llamado a poseer más que esa tierra de la cual históricamente se les ha sacado, tanto que solo en mayo de 1948 se les permitió por un acuerdo de paz cierta independencia allí, a volver a Él. Y esa fecha que se conmemora con una ceremonia principal en el Monte Herzl, en Jerusalén en dicho territorio de Israel nos reitera que el patriarca Jacob, peleó con el ángel camino de Betel, en pro que entendamos sus promesas divinas y su pacto.

Perspectiva que incluye para el pueblo Judío una diáspora en donde ellos no solo deben retornar de todo el mundo hacia su tierra prometida, sino además que Jerusalén como capital de Israel volverá a tener su templo, propuesta que aun no se ha logrado y que implicaría un verdadero conflicto entre varias naciones que como palestina no reconocen el Estado de Israel como nación, pero que como promesa nos denota incluso la segunda venida de Jesucristo a la tierra.

Por ello se cree que esas piedras de la actual ciudad servirán de fundamento incluso de la Nueva Jerusalén y nos recuerdan que hemos sido edificados sobre doce apóstoles que con el gobierno del Creador, mostrarán a todos los seres vivos el reinado de Jesucristo y sus bendiciones para una humanidad que aun hoy se comporta como Jacob: peleándose para alejarse de sus pecados y construir una relación directa con su amoroso Padre Celestial, el cual solo quiere limpiar nuestras lagrimas sino a la vez llenarnos de felicidad.

El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 21:22, “No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. 23 La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. 24 Las naciones caminarán a la luz de la ciudad, y los reyes de la tierra le entregarán sus espléndidas riquezas. 25 Sus puertas estarán abiertas todo el día, pues allí no habrá noche. 26 Y llevarán a ella todas las riquezas[f] y el honor de las naciones. 27 Nunca entrará en ella nada impuro, ni los idólatras ni los farsantes, sino solo aquellos que tienen su nombre escrito en el libro de la vida, el libro del Cordero.

Oremos para que el reinado del Mesías llegue ya.