El Texto de Textos nos revela en Esdras 6:16, “Y los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás desterrados, celebraron con júbilo la dedicación de esta casa del Creador”.

Parece que estamos llamados a subir, a escalar, a crecer, a mejorar, proceso de corrección para el cual contamos con esta vida terrenal, sin embargo y en medio de dichas confusiones preferimos en momentos ascensos económicos o posiciones sociales, llevándonos incluso a dedicarle nuestros dones y mayores esfuerzos a ello más esos criterios por los que históricamente tanto nos hemos esforzado solo nos distraen de los verdaderos propósitos del Creador para nosotros.

La visión Bíblica de ascensión nos denota que hay una subida, lo cual como creyentes nos explica que el mismo Jesucristo como hijo del Creador y Salvador ascendió al cielo, cuarenta días después de su resurrección para a partir de ese momento sentarse a la derecha del padre a esperar nuestra llegada, elevación que además resignifica nuestras creencias llevándonos a asumir no solo la glorificación que recibió Él tras su muerte por parte de nuestro Padre y Creador sino que Él nos espera allá para estar a su lado.

Algunos ritos religiosos intentan recordarnos tanto el acto como lo que debería significar para nosotros como creyentes esa simbología de la Ascensión e incluso incentivan una solemnidad especial a través de la cual no solo se celebran esos cuarenta días después del domingo de resurrección, como tiempo pascual que fue presenciada por sus discípulos sino la cercanía con el Espíritu Santo que es quien a partir de aquel entonces nos guía.

Quienes celebran la semana santa más allá de una fecha de descanso nos invitan a no perder de vista que la resurrección de Jesucristo marcó el inicio de los cincuenta días de una fiesta en la que los creyentes deberíamos conmemorar no solo la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, sino que Él esta con y en nosotros. Y por ende apoyándonos incluso en la festividad Judía que sirve de paralelo a estas fechas, deberíamos asumir que es tiempo de dar gracias por todo lo que cosechamos.

Ahora, quienes quieren desde sus creencias hablar más de la asunción de la virgen María, termino que difiere de la ascensión pero que por antonomasia algunos conceptualizan de la misma forma, vale la pena comprender que si ella fue elevada al cielo en cuerpo y alma no es lo importante ya que el concepto fundamental para nuestra fe es que Jesucristo ascendió y nos dejó su Espíritu Santo para dejarnos la clara esperanza, que ese resultado si le seguimos nos espera también a nosotros.

El Texto de Textos nos revela en Juan 6:62, “¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?”.

Oremos para que seamos algún días elevados con Jesús al lado de nuestro Creador.